Comprender la forma a través de la función
El Dogo Argentino es mucho más que un perro de imponente belleza. Es un perro seleccionado con un propósito muy claro: la caza mayor en jauría, en condiciones ambientales difíciles. Cada parte de su cuerpo, cada rasgo de su carácter, cada línea del estándar oficial cuenta algo sobre su función.
En este artículo exploramos el estándar FCI n.º 292 (actualizado en 2022) con una mirada precisa: entender cómo la función moldea la forma, y por qué eso nunca debe olvidarse al momento de criar o seleccionar.
Función: el corazón del estándar
El estándar lo declara desde el principio:
“Perro de presa para la caza mayor.”
El Dogo nace para enfrentar animales fuertes, resistentes y a menudo peligrosos como el jabalí y el puma, en territorios amplios y duros. Su función requiere coraje, resistencia, presa potente, trabajo en equipo e inteligencia práctica.
Quitarle ese contexto es vaciar al Dogo de su identidad.
Aspecto general: eficiencia antes que estética
El Dogo se describe como:
“Molosoide mesomorfo, armónico, robusto, ágil y musculoso.”
Nunca debe ser excesivo ni pesado. La fuerza debe ser funcional al movimiento, a la resistencia, a la capacidad de perseguir y enfrentar la presa. Cada parte de su cuerpo debe contribuir a la eficiencia en el trabajo: el tórax amplio para una buena respiración, extremidades largas para una zancada generosa, lomo firme para el empuje.
Carácter: equilibrio y decisión al servicio de la tarea
El temperamento ideal es:
“Estable, orgulloso, amigable, no agresivo.”
El Dogo no es un perro de defensa ni de guarda por instinto. Es un perro de trabajo, que debe mantener el autocontrol incluso en situaciones de tensión. Debe coordinarse con otros perros y con el hombre, actuar con firmeza pero sin impulsividad.
Un Dogo inseguro o demasiado agresivo no puede trabajar en jauría, y por tanto no cumple su función. Por eso el carácter debe ser seleccionado con total responsabilidad.
Tamaño y proporciones: equilibrio para trabajar
• Machos: 60–68 cm
• Hembras: 60–65 cm
• Peso ideal: 40–45 kg
Las dimensiones del Dogo no son al azar. Debe ser lo bastante grande como para enfrentar físicamente a la presa, pero no tanto como para perder agilidad. Un perro demasiado corpulento no resiste horas en el monte. Uno demasiado ligero no sostiene la presa.
La proporción entre altura, largo, osamenta y musculatura está pensada para la eficacia funcional, no para la apariencia.
Cabeza y presa: herramientas de trabajo
La cabeza del Dogo no es sólo una “tarjeta de presentación”:
• Cráneo convexo, hocico fuerte, mandíbulas potentes
• Labios bien adheridos para una mordida limpia
• Dentadura completa y robusta
• Orejas de inserción alta, naturalmente caídas (tradicionalmente se amputaban para protegerlas, hoy prohibido en muchos países)
El Dogo debe tener una presa firme, sostenida y eficaz, indispensable para sujetar a la presa hasta la llegada del cazador. Una mordida débil o defectuosa compromete todo su valor funcional.
Pelaje blanco: visibilidad e identidad
El blanco no es un adorno. Es una elección funcional para la caza:
• Permite distinguir al perro de la presa en vegetación densa
• Lo hace visible desde lejos, útil en campos abiertos como el monte argentino
• Representa una herencia genética que define a la raza
Se tolera una sola mancha negra en la cabeza, que no supere el 10% del cuerpo.
Movimiento: incansable en el monte
El Dogo debe moverse:
“Con potencia, decisión, amplitud y resistencia.”
Su andar debe expresar energía y estabilidad, sin pesadez. Un Dogo que se mueve bien, trabaja bien: recorre kilómetros, sube pendientes, persigue, reacciona.
Un movimiento incorrecto señala una estructura ineficiente: y por tanto, un perro que no puede cumplir su tarea.
Faltas eliminatorias: cuando la función se pierde
El estándar enumera las faltas que anulan la capacidad de trabajo:
• Pigmentación excesiva
• Enognatismo o prognatismo
• Faltas dentales graves
• Comportamientos temerosos o agresivos
• Falta de tipicidad
No son detalles estéticos: son defectos funcionales. Un Dogo con estas carencias no puede cazar, no puede reproducir el tipo correcto, no honra a la raza.
Conclusión: criar con la función en el corazón
El estándar del Dogo Argentino es mucho más que un documento técnico. Es el retrato de un perro funcional, seleccionado para una tarea que exige fuerza, valor, equilibrio y resistencia.
En Las Alcanas, criamos con el estándar en una mano y el monte frente a nuestros ojos.
Porque cada Dogo que nace aquí debe poder trabajar, cooperar, vivir en armonía con el hombre y la naturaleza, como lo ha hecho siempre en su tierra.
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Las Alcanas – Dogo Argentino, territorio y función.
Bibliografía y fuentes:
• FCI Standard N° 292 (2022):
• Federación Cinológica Argentina – Estándar:
• Antonio Nores Martínez – El Dogo Argentino
• Revista Caza Mayor Argentina, edición 2019
• Veterinaria Rural – Artículos técnicos sobre funcionalidad craneal
• Guía Morfofuncional FCI (2018)


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